Elemento Sensorial Natural: Corazón Buddha
El Cor Buddha es un recurso magnífico para conectar a las criaturas más pequeñas con el mundo natural desde la etapa del descubrimiento temprano. Lejos de los juguetes industriales de plástico y homogéneos, este elemento de origen totalmente vegetal ofrece una riqueza de matices que despierta la curiosidad innata de los bebés, invitándoles a tocar, girar, oler y explorar libremente en su día a día.
Características técnicas y sensoriales destacadas:
-
Origen botánico y sostenible: Se trata del fruto real del Olivo de Java (también conocido como almendro silvestre), un gran árbol autóctono de Tailandia. Es un producto completamente ecológico, biodegradable y libre de cualquier tratamiento químico dañino.
-
Estimulación del olfato y el tacto: Al ser un fruto real, conserva un olor orgánico muy sutil que estimula el sentido del olfato. Además, su textura rugosa, sus relieves y sus líneas sinuosas plantean un desafío sensorial muy valioso para manos de la criatura.
-
Desarrollo de la motricidad: Con un tamaño aproximado de entre 14 y 16 cm, su forma orgánica es perfecta para potenciar la adherencia, invitar a la transferencia de una mano a otra y favorecer de forma natural la coordinación mano-ojo y la motricidad fina.
-
Comercio Justo y compromiso social: Con la comercialización y adquisición de este fruto se contribuye directamente a mantener y mejorar el medio de vida de las comunidades de artesanos y recolectores en países en vías de desarrollo.
Un tesoro para el juego libre y el descubrimiento
Recomendado a partir de los 6 meses, el Cor Buddha es uno de esos materiales que gana valor a medida que la criatura crece. Durante los primeros meses sirve para la exploración puramente sensorial; más adelante, se convierte en un elemento ideal para el juego simbólico o como parte de una colección de tesoros de la naturaleza que ayudan a estructurar el pensamiento lógico.
El consejo de Som Llavors: ¡Una auténtica maravilla de la naturaleza perfecta para la exploración! Al tratarse de un fruto natural secado, es muy importante no sumergirlo nunca en agua. Para su mantenimiento diario, basta con pasarle periódicamente un cepillo de cerdas suaves para eliminar el polvo o restos de suciedad. Si se requiere una limpieza algo más profunda, puede utilizar un paño ligeramente humedecido y secarlo inmediatamente. Dejar reposar siempre en la sombra y en un lugar seco para garantizar su conservación durante mucho tiempo.



